sábado, 10 de julio de 2010

:SSSS

Me mire en el espejo, me sentí sola y vacía, suspiré.
Decidí buscar una respuesta al enigma de mi vida, una pista para alcanzar la felicidad...
Estuve días y días investigando, hablando con la gente, contándoles mis problemas...
Hasta que alguien me dijo:
-Cuando hoy salgas de tu casa preguntale a la primera persona que veas ''¿Que tal está?''

Dieron las 6 de la tarde, era verano, y estaba sola en casa porque mis padres se habían ido de crucero, todo el verano. Decidí ir a hacer la compra, al cerrar la puerta de mi casa me acorde de esas palabras...
Vi a una señora, cansada, anciana, mayor, pelo blanco y ojos claros.
-Buenos tardes, ¿qué tal está? -dije sonriendo.
-Hola - la señora se quedo callada.
Decidí seguir caminando, fui a comprar, no me sentía mejor, no había cambiado nada.
Pero de camino a mi casa pensando en la tontería que había hecho con esa mujer, me acorde de mi abuela. Hacia mas de dos meses que no la veía, había estado encerrada en casa, llorando, comiendome la cabeza, y no había pensado en ella.
Así que decidí ir a verla.

-¿Quien es?
-Soy tu nieta.
Mi abuela, abrió la puerta y me abrazó.
Me llevó a su salón, me sentó, y me ofreció galletas caseras, las cuales acepte ansiosamente.
Ella se sentó a mi lado, mirándome fijamente, le brillaban los ojos.
-Perdoname por no haber venido a visitarte antes.. lo siento.. pero se me ha pasado la mitad del verano rapidísimo, ni se a que día estamos.
- No importa, estás aquí.
-¿Y Qué tal estás?
- Pues bien, voy tirando, pero la edad no perdona.. y tu ¿que tal? ¿que has hecho en todo este tiempo?
- Pues intentando solucionar mi vida, intentado hacer algo que me haga feliz.
- Mmmm, interesante, y al final eres feliz?
- Sigo igual.. vacía y sola.
- ¿Sabes donde esta la felicidad?
- Pues no, sino no estaría buscándola.
- Esta delante de tus narices.
- Pues yo no la veo.
- Pues está ahí!
- Eso es mentira.
- ¿Has mirado bien?
- Que si, que si, llevo dos meses mirando..
- No mirabas, observabas...
- Mira abuela, dejame, cambiemos de tema.
- Pues si quieres cambiar de tema, te levantas y me ayudas en el jardín.
- Encantada, no tengo nada mejor que hacer.

Llegué a mi casa a las 11:16, estaba cansada, llevaba toda la tarde arrancando hierbajos y regando flores, mientras escuchaba las batallitas de mi abuela cuando era joven. Pero me alegré de haber visitado a mi abuela, la echaba de menos.


Me desperté tarde, eran las 12.
Me miré al espejo, hoy no me apetecía comer sola.
Me fui a casa de mi abuela, le lleve unos macarrones que me salían buenisimos.
Las dos comimos juntas. Y después de comer vimos una película, de amor, la típica con final feliz, y terminamos las dos llorando.
Llorar con una persona es algo bonito, es como compartir un sentimiento, es como si pudieras fusionarte con alguien.

Llegue a mi casa tarde, había cenado con mi abuela, y me había reído con ella y con sus historias de mis padres.
Y al día siguiente me fui otra vez con mi abuela, hasta que se convirtió en una rutina. Todos los días de verano comía con ella.

Hasta que a principios de septiembre llegaron mis padres, me encontraron en casa de mi abuela, y se sorprendieron, no se imaginaban que nos hubiéramos hecho tan amigas.
Mi madre me hizo un examen encuento me vio, y me pregunto de todo.
Yo le dije lo que había estado haciendo la mayor parte del veranos, buscar la felicidad, pero le dije que me seguía sintiendo vacía, aunque ella me dijo que me veía feliz.

Empezaron las clases, la rutina escolar, mucho estudio, veía menos a mi abuela, pero los fines de semana intentaba pasarlos con ella.

Un día llegue a mi casa, serían las 4 de la tarde, había tenido un examen y acababa de terminarlo.
- ¿Papa, donde está mamá?
- Vicky, tu abuela ha fallecido.
No respondí.
- Esta mañana han llamado a tu madre sus vecinas, porque no les abría la puerta, y se la han encontrado en su cama. Muerta. Pero... estaba sonriendo. Por lo que suponemos que no habrá sufrido muchos... Vicky.. Estas ahí? Victoria!
Me había quedado paralizada, pero fue solo unos instantes.
Salí corriendo y me encerré en mi cuarto, me puse mi música con los auriculares a tope, me tumbe en la cama y me dormí.

Me desperté al día siguiente, temprano, demasiado, eran las 6 de la mañana.
Mi madre me había mandado un sms al móvil: ''Hoy no vayas a clase. Te quiero. ''
Entonces me acorde de todo... y plof, caí en una nube de recuerdos.

Decidí ir a la cocina y comer, algo dulce, chocolate.
Después encendí el ordenador y estuve jugando a juegos tontos el resto de la mañana.
A la hora de comer llego mi padre de trabajar, me vio en pijama, despeinada, pero no me riñó como siempre hacia cuando me veía así...
- Vicky, cariño, esta tarde es el entierro de tu abuela, entendería que no quisieses venir, así que piensatelo.
- Papa voy a ir.
Y me dirigí al cuarto de baño, a arreglarme.

Eran las 5 de la tarde, las 5 en punto, el sol estaba arriba, iluminando nuestros rostros, el cielo estaba despejado.
Pero todo el mundo estaba llorando, afligidos, hablando de mi querida abuela, nombrandola en pasado, como si ya no existiese, pero yo la recordaba tan viva...

Yo no lloraba, estaba en otro mundo, pensando, esto no era verdad, para mi no.

Se termino el entierro y cuando iba de camino a mi coche, una mujer se acerco a mi, su cara me sonaba.
- Guapa, toma esto de parte de tu abuela.
Era un folio doblado, como una especie de carta. Tendió su mano hacia mi para dármelo pero se le calló al suelo.
Yo corriendo me agache y lo cogí, y cuando subí a darle las gracias ya no había nadie.
Entonces me acorde de ese rostro, ya se de que me sonaba, fue el primer día de verano, cuando visite a mi abuela, esa fue la mujer que me encontré en frente de mi casa, a la que salude y se quedo cortada.
No sabía que conociese a mi abuela...

Guarde el folio muy bien en mi bolsillo y cuando llegue a mi casa, mis padres me dejaron sola en mi cuarto. Yo me senté en la cama y saque el papel, lo desdoble. La fecha que ponía en la parte de arriba coincidía con el día que yo empecé las clases, habían pasado mas o menos tres semanas.
Empecé a leer:

Queria Victoria, mi Victoria...
Te escribo esta carta para decirte que GRACIAS por el verano que me has hecho pasar.
Por estas tardes. Por estas risas.
Porque me has dado vida.
Aunque supongo que si estas leyendo esto es porque se me ha acabado.
Y no quiero que estés mal por mi, ni por cualquier otro problema.
Y que cada vez que te sientas sola pienses en mi.
Porque yo siempre estaré dentro de ti, en tu corazoncito, si así tú lo quieres.
Y aunque parezca increíble me tendrás a tu lado SIEMPRE.
Porque nuestro amor lo puede todo.
Solo te escribo para que cuando termines de leer, reflexiones y pienses sobre ese tema que tanto te corroe, la felicidad, y quería contarte mi humilde experiencia:

Desde hace unos cinco años me veo sin fuerzas, adelgacé mucho de repente, y caí en una continua enfermedad, cuando fui al medico me dijeron que me quedaba poco tiempo.
He vivido mas de lo previsto, y fue por mi fe, cosa que nunca debes perder, porque yo no lo hice.
He estado tres años enferma, tu madre a veces me ayudaba pero ella tenia que encargarse de su casa,tu tío vive demasiado lejos, y mi única nieta se había olvidado de mí.

Un día, cuando me tomaba mi pastilla diaria, sonó el timbre. Me asuste. Sabia que mi hija se había ido de crucero y no esperaba a nadie.
Entonces te vi, y creía que estaba soñando, que ya estaba en el cielo.
Hable contigo, eras real, te habías acordado de mi, de esta viejecita, y aproveche ese día al máximo contigo, solo quería estar a tu lado.
Al día siguiente volviste, hasta me tragistes la comida, y por dentro estaba emocionada, porque me sentí querida por alguien. Había estado tanto tiempo sola y vacía, viviendo una enfermedad en silencio. Pero mi soledad no era igual que la tuya... Yo no tenia a nadie. Ni si quiera me tenia a mi misma, porque no podía esperar mucho de mi flojo cuerpo.
Sola en el mundo y enferma.
Pero a lo que iba, tú me alegrastes esos días de verano, fue magnifico, y agradezco que estirases mi vida un poquito más...
Con esto te quiero decir, que la próxima vez que te veas sola, mires a tu alrededor y hagas feliz a una persona, porque yo creo que tu también has sido feliz conmigo... al menos lo espero... piensalo.

TE QUIERE,
TÚ ABUELITA.


Entonces cerre los ojos y me acorde de cada sonrisa, de casa discusion tonta, de todas las alegrias, de esas galletas tam buenas y me senti bien, llena y alegre.
Porque habia hecho feliz ha alguien y eso hacia que yo me sintiese bien.
Descubri que me gustaba hacer feliz a la gente, encontre la felicidad delante de mis narices.

Fui a ver a mi madre, me la encontré llorando, me acerque y le conte todas las aventuras de este verano con mi abuela, mientras se me saltaban las lagrimas, y asi estuvimos ella y yo, solas en su cuarto, hablando de la abuela entre sollozos y lagrimas. Le dije lo mucho que la queria y lo mucho que la iba a hcer de menos y ella me dijo que tambien la echaria muchisimo de menos. Y lloramos juntas, y así nos quedamos mi madre y yo dormidas, abrazandonos.


Han pasado ya cinco años, y en mis ratos libres trabajo en un asilo de ancianos ayudando a gente. Y sí, soy feliz.
Y desde aquí le doy gracias a ese angel que paso por este mundo, a mi abuela.


--> A simple soul

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