Ahora ya no se ve nada, y todos estamos dentro de una humareda oscura y acre, disparando contra un muro de niebla del que brotan alaridos, lamentos, detonaciones. La pólvora negra quemada se mete por las narices y aturde los sentidos, y ya no sabes dónde diablos estás, y tu único contacto con la realidad son las voces que te llegan,...
La sombre del aguila - ARTURO PÉREZ REBERTE
lunes, 24 de enero de 2011
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